KayserBetten GmbH & Co. KG

El especial valor de una cama desde la perspectiva del niño

Lugar de juego, de reposo y castillo

La cama tiene especialmente para el niño un significado muy particular. Pasa gran parte de su tiempo en ella a cualquier edad.
Y no sólo para dormir. Los niños adoran jugar, comer, escuchar música o cuentos, leer o incluso hacer piruetas en su cama.
La cama es asimismo el “castillo” en el cual el niño puede esconderse del resto del mundo cuando está triste o malhumorado.
Es su lugar preferido para soñar y acurrucarse. Tanto para ellos como para los adultos, la cama se convierte en un espacio íntimo único.

Los rasgos determinantes de una cama son para los pequeños muy distintos a los de los adultos.
La apariencia, por ejemplo, es importante y debe transmitirles las sensaciones esperadas. Prefieren camas de colorines, llamativas o simplemente de formas y colores sugerentes. El aspecto háptico desempeña una función igualmente decisiva.
Los niños exploran su entorno con los ojos y, sobre todo, con las manos, y se sienten por ello más atraídos por camas que estimulan la percepción visual y háptica. Así, se divierten y dan rienda suelta a su imaginación.

Bienestar y nuevas experiencias . . .

En su cama, los niños se sienten cómodos y protegidos, gracias a sábanas suaves y peluches, pero también al uso de materiales de construcción agradables al tacto. Las maderas lisas de formas redondeadas son tan importantes como un colchón mullido y confortable, y contribuyen sobre todo a estimular la percepción háptica de la que hablábamos líneas más arriba.

A veces no es tan fácil eso de dormirse . . .

Y les ocurre a todos los niños. La gran diferencia consiste en que muchos niños discapacitados tienen problemas para conciliar y mantener el sueño. A menudo, necesitan mucho tiempo para dormirse y, en muchos casos, sólo lo consiguen si los padres se acuestan largo rato a su lado. Tampoco es extraño que se despierten varias veces en plena noche e incluso no puedan volver a dormirse sin la presencia de sus contrariados padres.

Algunos de estos pequeños deben ser atendidos en las horas nocturnas, para cambiarles el pañal o variar su posición. Noche tras noche, padres e hijos pasan de este modo innumerables horas juntos dentro y alrededor de la cama, por lo que es primordial que la cama tenga medidas adecuadas para terapia o descanso. En casos particulares, son necesarias dimensiones extra grandes. Mucho mayor es por todo ello el valor de una cama para niños discapacitados.

Betten sind 2017

Todo lo que debe poder hacer una cama especial

Una cama de cuidados infantiles debe satisfacer necesidades muy distintas a las de una cama de niño “estándar”. Sirve para dormir y ayuda a los padres en sus tareas de asistencia. Si el pequeño no consigue conciliar el sueño solo, por ejemplo, a menudo un miembro de la pareja debe acostarse a su lado.

La cama de cuidados infantiles tiene también uso fuera del hogar. Muchos terapeutas la utilizan como lugar de tratamiento para sus pacientes.  La cama especial debe ofrecer al niño toda la libertad de movimiento posible.

Cómo una cama de cuidado infantil llega a satisfacer las necesidades de un niño

Aprender moviéndose

Disfrutar de total libertad de movimientos estimula la percepción de sí mismo del niño, indispensable para el desarrollo cerebral y la formación de las terminaciones nerviosas. Y es aquí precisamente donde radica cierta problemática para un niño discapacitado. A partir de la edad infantil, una persona saludable puede controlar bastante su capacidad motriz, de manera que, por regla general, no se cae ni se queda atrapado entre los barrotes al saltar y hacer piruetas en la cama.

Una cama de cuidado infantil es siempre algo especial. La discapacidad del niño no se limita en muchos casos a la disminución de la agilidad motriz, sino a la carencia de control sobre los movimientos causada por espasmos y convulsiones. El riesgo de accidentes es por ello mayor, lo que nos obliga a crear una cama infantil capaz de adaptarse a los recursos y necesidades individuales del niño. Las barandillas de estas camas deben estar disponibles en diferentes alturas y materiales (barrotes o acristalado acrílico). La seguridad desempeña igualmente un papel primordial en la construcción de camas infantiles, cuyos estándares dicta la Medizinproduktgesetz (Regulación de Productos Sanitarios). El fabricante es responsable de garantizar la firmeza y el buen funcionamiento de la cama en su uso diario durante muchos años. Sería un gran error, por ejemplo, disminuir las dimensiones para ahorrar en madera.

Para evitar que los pequeños tengan incluso que combatir alergias, la fabricación debe realizarse siempre que sea factible con materiales naturales, a ser posible sin productos sintéticos. La madera maciza de halla trabajada con barnices resistentes a la saliva y al sudor es muy suave al tacto y favorece la percepción fisiológica de nuestros pequeños. Barrotes redondeados y pulidos facilitan el agarre y ayudan al niño a moverse por la cama.

Este breve viaje al mundo infantil nos da la razón: una cama es mucho más que un simple lugar para dormir. Es un rincón reservado a la fantasía en el que el niño se siente protegido. Una cama de cuidado especial, sin embargo, es algo todavía más individual. Su construcción especial debe garantizar un funcionamiento seguro para hacer más llevadera la discapacidad del pequeño y el difícil día a día de la persona a su cuidado. Armazones con ajuste de altura eléctrico que ofrece diversas funciones y colchones adecuados son condición imprescindible en cualquier cama para el cuidado de un niño.